Os voy a contar la curiosa historia que le ha ocurrido a nuestro amado doctorucho en su bizarra consulta. Se trata de la extraña y metafísica visita que le hizo su nuevo paciente Eflán.
Estaba el doctorucho contando pastillas de paracetamol cuando apareció un nuevo paciente, recién llegado a la ciudad.
Doctorucho: Buenos días, usted es nuevo por aquí no? Me dice su nombre para abrirle expediente?
Eflán: Buenos días señor Pachucho, me llamo Flánagan aunque mis amigos me llaman Flán, pero yo les obligo, puñal en mano, a que me llamen Eflán… Esa E delante le da un toque muy “cool”.
D: Ah! Interesante… (soliloquio) “Este chico es un poco raro” (fin del soliloquio) Bueno, dígame qué le ocurre.
E: La vida es algo maravilloso. Me encanta conocer gente por ahí. ¿Por dónde si no? Yo vivo para eso, para ser feliz. Y una forma muy buena es conociendo personas que también quieren conocer.
D: Oh! Qué profundo es usted. Pero no me ha dejado muy claro qué le ocurre, sea más concreto por favor.
E: Es la esencia de la vida…
D: (soliloquio) WTF?!?!?!
E: La televisión nos enseña mierda y luego fruncimos el ceño cuando se nos presentan cosas de lo más simples y vitales para el ser humano…
D: En eso tiene toda la razón… pero, por favor, aún no me ha explicado qué le ocurre.
E: ¿Qué qué me ocurre? Todo. Todo y nada me ocurre. Esta sociedad que hemos montado es una burda farsa, un “matrix”, “Un Mundo Feliz”…
D: Por lo que voy entendiendo usted tiene un problema de Sobremetafisica Vital. Un problema bastante extraño, y que acabo de descubrir, creo que con unos antidepresivos todo le irá mucho mejor.
E: ¿Problema? ¿Acaso usted considera mi conversación un problema? Usted no sabe de lo que habla, mi problema no es eso que acaba de decir, mi problema es un estado total de impotencia frente al mundo. Me siento lítost.
D: ¿Lítost? Perdone pero no conozco esa palabra.
E: Usted no conoce nada ni a nadie. Encerrado en su consulta esperando a que vengan sus pacientes para recetarles unas cuantas pastillas y todo solucionado. ¿Así pretende solucionar el mundo? Así no… así no…
D: Venga tómese estas pastillas que todo irá mucho mejor…
E: No! Yo no tomo pastillas de esas… yo sólo tomo las pastillas PEZ en su cacharro con forma de personaje animado… esas sí que dan la felicidad… Veo que es incapaz de ayudarme… ¡Hasta pronto compañero del mundo!
D: eeeeh…. hasta pronto……………………
El Doctorucho se quedó pensativo tras la visita de Eflán… Entonces comenzó a pensar en el mundo y en cosas metafísicas. Comenzó a leer a grandes filósofos desde Platón a Nietzsche, pasando por Schopenhauer entre otros muchos. Comenzó a ver la vida de otra forma… pero un día se cansó de tanta metafísica que no acababa de entender y volvió a la vida simplona de siempre…






Amigos y amigas, muchos de vostros, estoy seguro de que sí, os habréis preguntado como pude llegar a ser un doctorucho pachucho de plástico, promocionado por una empresa farmacéutica. Todo comenzó de la siguiente manera… Yo estaba con uno de mis pacientes favoritos en la consulta, Don Asensio, que el pobre lleva teniendo la peste largos años… dicen algunos que desde cierto desembarco en el levante… Bueno el caso es que yo estaba inspeccionándole las costras con mucho placer y asombro… cuando una voz lúgubre y rota rugió desde el fondo del conducto de ventilación: ¡Cymbalta….! ¡Cymbaltaaaaaa…! ¡CYMBALTAAAAAAAA!